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Crónicas de Fisio: Lagrimeo constante

El cuerpo humano y su equilibrio no deja de sorprenderme. Los fisioterapeutas somos sanitarios que ayudamos a recuperar, normalizar y reeducar físicamente a las personas, abordando su cuerpo usando el análisis clínico y nuestras manos, empoderándolos con ejercicios y lo que más me gusta, con conocimiento y autoconocimiento.

En Crónicas de Fisio, narro experiencias basadas en pacientes reales, con la idea de comentar casos de interés y que los pacientes comprendan el trabajo sanitario que realizamos.
Un vistazo desde dentro a la labor de una fisioterapeuta, contado con los tecnicismos justos y necesarios.
Los nombre y detalles sanitarios pueden estar modificados para proteger la privacidad de los pacientes.

Pedro y el lagrimeo constante


Un día de consulta como cualquier otro, recibo a un paciente al que tengo ya varios años tratando, de una cosa o de otra, de lo que necesite.

Me comenta que esta vez viene para ver "si puedo hacer algo" con su ojo derecho, que no para de lagrimear.

- Llevo mes y medio así. He pasado por médicos, le han hecho un montón de pruebas y todo está bien, pero aquí sigo, con un lagrimeo constante.

También está dolorido por tener que secar la lágrima continuamente.

Pedro fue operado hace 8 años de un tumor cerebral. Esto es algo que no se me olvida, y que como fisio siempre tendré presente. Además, su cicatriz de 20 cm de longitud desde la parte superior de su oreja derecha hasta la izquierda y un tornillo que parece asomarse debajo de la piel en la zona lateral de su cabeza son un recordatorio constante del traumático evento. Sus controles médicos siempre están perfectos.

Le hago hincapié:

- Si el equipo médico no ha visto nada, ¿Qué pronóstico te han dado?.

Mi paciente, con un tono desesperanzado me comenta

- Esperar a ver si se quita.

- Bueno, Pedro, si veo todo en globalidad, es cierto que en esta zonas tienes además de la cicatriz, adherencias posquirúrgicas (lo que es normal). Es muy evidente que ahora mismo estás acumulando linfa en tu párpado inferior y superior.

Los párpados del paciente están evidentemente hinchados. Continuo la exploración y la palpación. Me encuentro puntos muy sensibles en la zona del músculo temporal en el lado derecho, y en la zona del frontal en los dos lados. También bandas tensas en los músculos de los mofletes, además de mucha tensión muscular en los trapecios y el cuello.

- ¿Sabes si bruxas o aprietas la mandíbula por la noche o durante el día?

- Si, si ya me lo has dicho Elena, lo hago mucho y tengo que mandarme a hacer la férula.

- Pedro, lo veo claro: cuando el sistema linfático encuentra barreras para seguir su camino, acumula linfa en la zona, como está pasando en tus párpados y creo que esa presión podría estar estimulando tus lagrimales. He encontrado muchos puntos muy sensibles y los que has reconocido como tú dolor habitual. Mis objetivos van a ser, disminuir tu dolor, mejorar la movilidad fascial, normalizar la tensión muscular y tratar tu ATM.


Un tratamiento doloroso


Los fisios no somos magos, somos sanitarios que mediante muchas técnicas estimulamos procesos que ocurren normalmente en el organismo. En otra palabras, le damos un empujoncillo al sistema que lo necesite. Esto suena genial, pero la parte que no mola mucho es que el cuerpo o sistema tiene que responder, a sus tiempos.

- Te voy a tratar la mandíbula y también vamos tratar el síndrome de dolor miofascial de tu temporal, frontal, pterigoideos principalmente y terminaré con un drenaje linfático.

- Elena, lo que tú veas, me fío de ti.

El tratamiento en general fue bien. En las técnicas específicas de mandíbula, Pedro lo pasó muy mal, pero conseguí hacer todo.

El tratamiento manual de los puntos sensibles en los músculos y la fascia fue doloroso pero en todos logramos que el dolor disminuyera, al menos durante el tratamiento y durante las maniobras de drenaje linfático el párpado fue respondiendo pero en este punto me quedé con sensación de que tendría que haber estimulado un poco más.

- Tienes que hacer estos ejercicios en casa, por lo menos dos veces al día y de esta forma específica. No me vale que lo hagas de cualquier manera. Te quiero volver a ver en una semana.

Así le enseñé el auto drenaje linfático de la frente, párpados y mofletes.

Como fisio debo reconocer que pensamos en los pacientes, pensamos en los tratamientos y en evolución de estos. Nos preocupamos.


Una semana después


Llega el jueves, y solo verle en la cara a Pedro ha sido un subidón.

- ¿Que tal Pedro? Cómo vas?.

- Elena, has hecho un trabajo excepcional. A los dos días de verte, todo se ha quitado, he seguido haciendo los drenajes dos veces al día... ¡Mira esto Elena!

Empieza a frotarse la frente y me confiesa que hace 8 años que no podía hacerlo:

- Me dolía... Era una zona para mí "intocable" y lo tenía asumido. Pensaba que era por la cirugía del tumor. Nunca pensé en comentarte nada, hasta que ha aparecido lo de las lágrimas, y me he encontrado fatal.


Casos como el de Pedro brindan una alegría indescriptible. Su cuerpo respondió al tratamiento de una forma óptima.

Es muy importante destacar que se habían descartado otros problemas médicos antes de emprender un tratamiento con fisioterapia. Es la forma correcta de abordar la situación, y nos da luz verde para poder intervenir.


He querido contar este caso porque el cuerpo humano no deja de sorprenderme y de parecerme genial, así como en el caso de Pedro en muchos otros.

Lector, si eres paciente, nunca dudes en comentarle algo a tu fisio. Eso nos permite comprender la globalidad y la integración funcional de varios sistemas, y si está a nuestro alcance ayudarte, lo haremos encantados.

Si eres fisio, te animo a continúes escuchando y ayudando a tus pacientes de corazón. Siempre hay algo que aprender.

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